El informe anual de la Organización Mundial de la Salud clasificó en el primer puesto al sistema de salud francés en el año 2000. Esta clasificación hacia referencia a los buenos resultados en términos de salud, la capacidad del sistema para responder a las demandas de los usuarios y al equitativo modo de su financiación. Tal sistema debería proporcionar a asus protagonistas algunas razones objetivas para estar saatisfechos. Sin embargo, todas las semanas se debaten temas que están relacionados con el control del gasto sanitario, sobre el lugar que deben ocupar las cajas del seguro de enfermedad, el papel de la atención ambulatoria y hospitalaria, y sobre las esperas que en términos de seguridad sanitaria deben soportar los usuarios. Por todo esto, debemos preguntarnos si estamos hablando del mismo sistema y a qué retos y dificultades se enfrenta el sistema de salud francés. Para responder a esta pregunta, en este artículo presentaremos, en primer lugar, un sistema de seguro de enfermedad que sufre un déficit crónico y refractario a cualquier reforma. A continuación describiremos la oferta de atenciones ambulatorias y hospitalarias, insistiendo en las principales transformaciones producidas en la última década. Transformaciones que están marcadas por una cierta racionalización mediante esfuerzos dirigidos a la coordinación de las atenciones, la convergencia de las formas de financiación de los hospitales público y privados y, finalmente, a la reducción de las desigualdades en términos de salud.
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