En fecha reciente, me enteré con pena del fallecimiento del doctor Francisco García Valdecasas, ilustre médico español, y unido al pesar vino a mi memoria los recuerdos vividos a partir de noviembre de 1989 hasta finales del año de 1993, lapso en que tuve el gusto de conocer al profesor García Valdecasas y el gran honor de ocupar diferentes cargos en mi muy querida y respetada Academia, corporación que este año, está cumpliendo ciento cuarenta y cinco años de fructífera y trascendente vida, dedicada a difundir los adelantos de la ciencia, albergar a grandes figuras de la medicina nacional e internacional y a continuar con vigor la defensa de los valores éticos de la profesión.
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