No ha cumplido 20 años y su nombre ya suena para los Oscar. Y por partida doble: por su enganche emocional con Bill Murray en Lost in Translation y por inspirar a Vermeer en La joven de la perla, ambas de estreno este mes. Sus armas (una naturalidad de manual, una mirada cálida y una voz de esas que dejan eco) están haciendo temblar a las barbies de Hollywood. Su última alegría: convertirse en la hija de John Travolta
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