Noticieros en gaélico escocés; magazines de sobremesa en los que presentador e invitados departen amistosamente en bretón; el malvado JR haciendo negocios en catalán; la previsión meteorológica para el fin de semana en la Comunidad Autónoma de Madrid. Veinte años atrás todo esto pudiera haber sido visto como un intolerable despilfarro de un bien tan escaso y preciado como la televisión. En estos momentos, cerca de 300 emisoras europeas ofrecen servicios de este tipo. Comparten una característica peculiar: sirven a pequeños territorios no-estatales y/o comunidades étnico-culturales diferenciadas. Son lo que se ha convenido en llamar "televisiones regionales".
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