El Estado mexicano es uno de los que en América Latina ejerce el más extricto control sobre el acceso a las ondas electromagnéticas y sobre las operaciones de los medios de comunicación. Su compleja y conflictiva relación con la Iglesia, los partidos de oposición y las organizaciones sociales de hecho elimina las posibilidades de crear emisoras verdaderamente populares o independientes. Las excepciones son tan pocas que merecen especial atención.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados