En la escuela nos enseñaron que la Historia se dividía en Historia propiamente dicha y en Prehistoria. La razón para dividirla así era simple: la utilización de la escritura. Por eso, los latinoamericanos no podíamos entrar en la historia, no sabíamos escribir, y al estudiar nuestro pasado siempre nos quedábamos en el pre: antes de. Hasta ahora, en muchas escuelas de mi país, se sigue privilegiando la palabra escrita por sobre la tradición oral. Especifiquémoslo mejor: la palabra escrita en español.
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