Grandes y chicos disfrutamos de la magia de los dibujos animados. Su mundo es el producto de nuestra imaginación, esa fantasía que vuela en nuestros sueños, no importa la edad que tengamos. ¿Cómo es posible que esos simpáticos personajes que vemos a diario en el cine y en la televisión, puedan moverse tan libremente y con tanto desenfado?
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