¿En qué se parecen un palacio de cine, una cátedra y una catedral? Quizás en la forma en que la luz los abandona. Hace muchos siglos ya que las metáforas lumínicas nutren el modo en que pensamos la relación entre los espacios físicos y el conocimiento. Tomemos en cuenta que en algunos de los más notorios espacios construidos en Occidente se desplegaron variedades peculiares de la luz: en la nave de la iglesia, entre púlpito y pupitre, y en la sala de cine. Sin embargo, en los actuales tiempos asistimos al lánguido desplome de la luz, en especial de aquella que durante un siglo alumbró la moderna cueva de Platón: la sala de cine.
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