Las palabras, la lengua, no son el mundo; no están en vez de la realidad, sino que se manifiestan como interpretantes de esa realidad, sensible y cultural, atravesada por la historia. En tal sentido, las características de una sociedad desigual y discriminadora también se reflejan en la lengua, fenómeno al que no escapa la discriminación de la mujer.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados