Luciano Pavarotti es un tenor de inmenso talento, pero también de inmenso oficio. Un vocalista que resume en su persona y en su voz las características del clásico tenor a la italiana, brillante y deshinbido, heredero de los Gigli, Di Stefano o Raimondi. En absoluto despreocupado por el hecho escénico, sirve fundamentalmente a la idea de que en su profesión es la voz la que emociona al público, y no el talento de un Laurence Olivier. Tenor epigonal, por tanto, y acaso sin posible descendencia, este hecho otorga un especial relieve histórico a cada una de sus actuaciones. La presente entrevista fue realizada en Viena, tras el éxito obtenido en la première de Tosca, al lado de Raina Kabaivanska.
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