La primera propuesta ética de corte aristotélico unía la racionalidad práctica con la búsqueda de un bien supremo que constituye la felicidad del hombre, realidades éticas fundamentales que iluminan la experiencia moral más básica. La racionalidad ética moderna, por un influjo neoestoico, ha volcado una sospecha respecto de esta propuesta por considerarla inadecuada para responder a una ética universal con la dificultad añadida de determinar la felicidad del hombre, por lo que ha centrado toda la visión ética en la relación ley-conciencia. La revisión de la perspectiva cristiana testimoniada por San Agustín, San Máximo el Confesor y Santo Tomás de Aquino responde a estas preguntas por la emergencia de la referencia cristológica como universal concreto de la experiencia cristiana manifestado en el Amor de Cristo.
Aristotelian ethics considers that moral experience cannot be understood without taking into account that practical reason is committed with the search of happiness as the supreme good. Under the influence of Neostoicism, some modern philosophers state that the Aristotelian proposal cannot satisfy the demands of universalism in ethics. They consider that the main goal that an adequate ethics should explain is not happiness, but the relationship between law and conscience. The outlook advanced by St.Augustine, St.Maximus and St.Thomas Aquinas shows that the love exhibited by Jesus Christ to the human being is the solution to the universalist challenge raised by modern ethics, inasmuch as he is the concrete universal discovered in the experience of Christians.
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