La historia, como reflexión y relato del pasado y prospectiva del devenir, se afianza y encuentra su utilidad cuando se construye desde un proyecto colectivo, consensuado y legítimo, o cuando haciéndose eco de un presente azaroso rastrea en aquel pasado los hechos que permitan comprenderlo a la luz de una interpretación que no deja de ser significativa. Así lo expresaron Heródoto y Tucídides en la plenitud de la Grecia Clásica (siglo V a.C.). Un siglo más tarde, Jenofonte y Aristóteles dan prueba de cómo, al desaparecer el proyecto colectivo que sustenta a la comunidad, lo contingente gana el relato histórico y la antihistoria reemplaza a la Historia Es decir, la historia pasa a ser expresión de la eventualidad, tal como ocurre en el presente en que el discurso histórico se debilita en medio de entrecruzamientos epistemológicos y paradigmáticos insertos en el contexto de la globalización.
History, as a reflection and account of past times and a prospective of forthcoming times, strengthens and proves useful whenever it stems from a legitimate collective project, with due consensus of its members or, otherwise, when sending back light from a hazardous present, it delves into those past events that, by shedding light on it, lead to a significant interpretation. This is how it was viewed by Herodotus and Thucydides at the peak of Classical Greece (500 B.C.). A hundred years later, Xenofont and Aristotle showed how, upon the disappearance of the collective project that supported the community, contingency overtakes the historical account and antihistory replaces History.
Thus, History has become the expression of eventuality. This is how it stands at present as historical discourse is gradually weakening in the midst of epistemological and paradigmatic crossings embedded in the context of globalization.
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