«Quien tiene juventud, tiene futuro». Constantemente se hacen planes dirigidos a la juventud que, con frecuencia, dejan de lado a la generación adulta. Sin embargo, si aspiramos a construir un mundo mejor cuyos recursos estén al alcance de la mayoría, no debemos descuidar los proyectos destinados a fomentar la educación comprensiva del adulto. Uno se siente tentado de escribir educación «compulsiva» del adulto o, mejor, un plan de actividades o de recreo activo cooperativo. Se trata de un asunto cuya importancia aumenta a medida que la tecnología (por no hablar de los avances en la producción) reduce las horas de trabajo y las nuevas ciencias elevan la esperanza de vida. La falta de preparación para el uso creativo, es decir, activo, del inminente tiempo libre sería una gran tragedia.
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