¿A qué olía el hombre más temido del siglo XVIII? A bergamota, jengibre, melón, sandía, mandarinas y uvas. Era el propio emperador, ayudado por su perfumista, el que creaba sus colonias. Una de ellas se sigue comercializando gracias a la octava generación de la familia Rancé. El representante de la firma en España nos lo cuenta.
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