En este trabajo se exponen, bajo forma de parábola, determinados vicios perniciosos del proceder académico en el ámbito de la Arqueología. Se concluye que sólo el espíritu crítico puede incentivar un desarrollo acertado de la disciplina.
This paper deals, in a humorous manner, with some of the basic flaws of the Archaeological academic establishment. It is advised that only a coherent criticism can help to undermine obsolete paradigms and academic behaviors, so as to overcome the inconveniences of the system.
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