Algunos la llaman la cuarta gran reforma del Gobierno Rajoy. La futura política energética española, respecto a la cual el PP se ha pronunciado con ambigüedad hasta ahora, afronta, en las próximas semanas, su momento decisivo. Tras la anunciada moratoria a las renovables y la decisión de prolongar la vida útil de la central nuclear de Garoña, el Ministerio de Industria tiene que mojarse en las próximas semanas: o sube la factura de la luz a los usuarios - en marzo hay una nueva revisión - o busca otras salidas para reducir el famoso déficit de tarifa, como una posible operación de quita. Conscientes de que se la juegan, las empresas eléctricas, que inician su temporada de presentación de resultados, han comenzado la ofensiva.
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