La corrupción tan extendida necesita que la democracia se debilite para que así puedan ejercer sin controles quienes se enriquecen en el ejercicio de la política o las finanzas, dos vasos comunicantes por los que campan tan a menudo idénticos personajes. El susto llega cuando se han quitado de en medio al juez Baltasar Garzón, pero lo de Bárcenas viene de lejos. Hasta en 17 paraísos fiscales se están indagando los movimientos de la red Gürtel y el dinero acumulado por el extesorero desde su despacho en la sede central del partido.
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