Los estados de salud y enfermedad son implícitos a la vida. En este sentido, dice Susan Sontang que: "A todos al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos".
Siendo inevitable nuestro tránsito entre uno y otro, es evidente que los programas de salud se tienen que concebir como procesos continuos, en los que difícilmente hablaremos de éxitos rotundos o definitivos. Podríamos decir que como médicos o como instituciones de salud compartimos irrevocablemente el destino de Sísifo.
En el informe presentado por el Dr. Roberto Tapia Conyer se analizan 14 indicadores de nueve enfermedades transmisibles y en todos es sobre-saliente el impacto favorable de los programas establecidos.
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