Conocí a mi buen amigo el Dr. Eduardo Carrillo cuando ingresamos a la residencia de Medicina Interna en el Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán, en marzo de 1985. Originario de Tampico, estudió Medicina en Guadalajara y llegó al Instituto con una cantidad increíble de conocimientos en la materia, con particular extensión en Inmunología. Realizó un año de residencia rotatoria de posgrado (que había en aquel entonces) en donde se enteró de la existencia del Instituto y decidió acudir para hacer una solicitud de ingreso. Le dijeron: �Sólo tenemos trece plazas para Medicina Interna.� A lo que contestó: �Yo sólo necesito una.�
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