Nuestros estudios comprenden tanto la oftalmoscopia como la fotografía del fondo, con luz roja e infrarroja. Dimos a conocer los primeros resultados en abril de 1934, es decir, mese antes de la comunicación que sobre este asunto presentó Kugelberg (junio 1934) a la Sociedad Oftalmológica Sueca; queda así patente la prioridad de nuestra aportación.
Desde el comienzo de nuestros trabajos, y al contrario de Kugelberg -que dio al método una mayor importancia teórica-, concedimos gran trascendencia práctica a este medio de exploración. Los trabajos posteriores han venido a confirmar nuestra opinión, y, como ejemplo de ello, muestro numerosas proyecciones, presentando -en cada caso- dos imágenes del mismo campo oftalmoscópico, observada una con luz corriente y la otra con luz roja. Resalta así la característica fundamental de la oftalmoscopia con luz roja, cual es la de salvar la capa pigmentaria de la retina y permitir la observación de la coroides, evidenciando detalles que permanecen invisibles a la oftalmoscopia corriente; la distinción entre focos hemorrágicos y pigmentarios, el estado de los vasos de la coriodes, la antigüedad y extensión de muchas lesiones, así como la interpretación de muchas imágenes oftalmoscópicas -tales como la de las bandas vasculariformes, etc.-, sólo puede conseguirse empleando la luz roja. De aquí la gran importancia del método y lo imprescindible de su empleo para un mejor conocimiento de las alteraciones del fondo ocular.
Discusión: Dr. Arruga, H., Dr. López Enríquez, M.
Rectificación del autor.
Quinta sesión científica.
8 de octubre 1941, 4,30 tarde.
Presidencia Dr. Rivas Valero, R.
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