"Se las prometían muy felices". El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, resumía con esta frase el antes y el después que ha representado la huelga general para el Gobierno. A los cien días de la llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa, el paro en toda España se convierte en el segundo síntoma de que su mayoría absoluta ya no se corresponde con el sentir de los ciudadanos. El primero fue el resultado de las andaluzas, que contra todo pronóstico le impidió conquistar el feudo socialista. Ahora ha sido todo un país el que se ha puesto en pie para protestar contra el recorte de sus derechos. Y no será la última vez que lo haga
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