El conflicto entre el Tribunal Supremo y el Parlamento vasco, a propósito de la orden de disolución del grupo parlamentario heredero de Batasuna, se ha convertido en un pulso en el que quieren averiguar quién puede más. El Supremo invoca su autoridad indiscutible y el Parlamento Vasco, su soberanía para todas las cuestiones que afectan a esa cámara legislativa. Ahora la pelota está en el tejado del fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, que prepara una querella criminal contra Juan María Atutxa.
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