Vertidos indiscriminados de bidones con residuos nucleares al fondo marino (por ejemplo cerca de las costas gallegas) fueron realizados hasta que a principios de los años 90 se prohibieran por la convención de Londres. En la actualidad, muchos de estos bidones presentan corrosiones y agrietamientos por donde pueden salir los radioisótopos al agua marina y afectar, por tanto, a las redes tróficas por bioacumulación. La biomagnificación de estos compuestos puede llegar a afectar en mayor medida a los seres humanos debido a que estamos en los últimos eslabones de las redes tróficas, por lo que la acumulación de radioisótopos es mayor en nosotros que en muchas otras especies.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados