La publicación de la Ley 13/2011, de 27 de mayo, de regulación del juego ha supuesto un auténtico revulsivo. En la misma se contempla la reserva de actividad del juego de Loterías, en un entorno de liberalización y apertura del sector. La ONCE se encuentra incluida en esta reserva, por la singularidad de su naturaleza jurídica y por la condición de operador de juego de reconocido prestigio sujeto a un estricto control público. Determinar los conceptos fundamentales que justifican esta situación, así como los antecedentes y realidad de una singularidad que no vulnera el derecho de la Unión Europea, es el objeto de este trabajo. Se trata de reservar, no sólo un recurso finalista, sino todo un paradigma, para afrontar el reto de proveer de trabajo y servicios, a quien de verdad lo necesita, por razones de interés general.
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