En esta revisión se resume la función de la biopsia hepática, la elastografía transitoria y el gradiente de presión venosa hepática en el diagnóstico y seguimiento de pacientes con cirrosis hepática. La elastografía transitoria es útil para el diagnóstico no invasivo de la cirrosis, pero se pierde información relevante cuando se utiliza como prueba dicotómica. El desarrollo de una hipertensión portal clínicamente significativa (definida como un gradiente de presión venosa hepática de ? 10 mmHg) se asocia con el desarrollo de várices y descompensación, y merece la pena valorarlo. La elastografía transitoria tiene cierto valor para predecir una hipertensión portal clínicamente significativa, pero una gran proporción de pacientes presentan valores no diagnósticos. También es relativamente valiosa para el diagnóstico de varices, pero los marcadores de detección no invasivos no pueden sustituir al cribado endoscópico en la cirrosis. Son necesarias herramientas no invasivas más dinámicas y fácilmente repetibles para controlar la cirrosis compensada.
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