Siempre que se publican unas nuevas guías de práctica clínica surgen aspectos controvertidos. Son documentos de consenso y frecuentemente sus conclusiones no satisfacen a todos los profesionales involucrados en el manejo de una determinada patología. En estas guías sobre revascularización miocárdica se intenta conciliar las evidencias existentes sobre las diferentes técnicas de revascularización con los avances en las diferentes modalidades de intervencionismo. La principal aportación de estas guías es reconocer que los resultados de las diferentes técnicas de revascularización están determinados en gran medida por cada operador y cada centro. En muchas situaciones existen varias posibilidades, todas aceptables, y la opinión del paciente debe considerarse preferentemente ofreciéndole una opinión sin sesgos. Las guías proponen la creación del Heart Team, o equipo cardiaco, en cada centro para poder adoptar las mejores estrategias según los resultados locales y resolver situaciones predefinidas para las que la evidencia actual no es clara. Intentan evitar la improvisación, especialmente en situaciones clínicamente estables. En este artículo se repasan en detalle las aportaciones más importantes de estas guías en los diferentes escenarios clínicos y anatómicos de la práctica clínica diaria. Otra aportación, en este caso cuestionada, son las recomendaciones sobre el tratamiento farmacológico asociado a la revascularización, especialmente la percutánea. Posiblemente estas recomendaciones excedan el ámbito de estas guías, aunque su incorporación se puede justificar por las novedades surgidas en cuanto al tratamiento antitrombótico óptimo asociado al intervencionismo. Algunos de estos aspectos se han corregido y aclarado en guías posteriores, dirigidas específicamente a cada una de las situaciones clínicas concretas.
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