El Parlamento europeo finalmente ha tomado una buena decisión que adapta la legislación penal de los países miembros respecto al fenómeno de la pornografía infantil on line. Por primera vez, se ocupa orgánicamente del oscuro mundo de los pedófilos en su búsqueda para atraer a niños y adolescentes; en un mundo donde la violencia no es virtual porque las ofensas que causan en el alma de miles de víctimas son imborrables.
Las nuevas disposiciones penales representan un adecuado instrumento legislativo para la protección de los niños contra la explotación sexual, los abusos, la producción, la difusión de imágenes y videos de contenido sexual. Un arduo trabajo que a la fuerza debía tener en cuenta las culturas y diversas sensibilidades.
Esta intervención en materia de pedofilia sobre Internet, verdaderamente, es la segunda directiva que incide en una forma directa sobre el Derecho penal de los Estados de la Unión, después de la relativa al tráfico de seres humanos.
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