El diseño industrial y la calidad son dos elementos que, en la actualidad, no deben tratarse independientemente uno del otro. Si revisamos la historia y evolución de ambas ramas, nos daremos cuenta de la intimidad en que se han desenvuelto, a pesar de que, durante mucho tiempo, se han trabajado de manera aislada. Es innegable que la labor del diseñador repercute y sienta las bases globales en la calidad de cualquier producto. Así mismo, es lógico pensar que un producto que no tome en cuenta los estándares mínimos de calidad no tendrá un futuro afortunado en el mundo competitivo actual. A simple vista parece una relación bastante lógica y sencilla; sin embargo, no siempre se visualizó de esta forma.
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