Ser rebelde siempre ha estado de moda y hay marcas que le han sacado un enorme partido al hecho de ir contracorriente. Algunas incluso lo han convertido en bandera y han aprovechado la estética del activismo para obtener el máximo rédito posible. Sin embargo, últimamente parece que la gente, probablemente por el hecho de que cada día más se valora la sinceridad, la honestidad y porque no decirlo, la generosidad, empieza a no ver con tan buenos ojos esa actitud de ir contra todo y contra todos y a algunas marcas se les empieza a ver el plumero.
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