Las elecciones presidenciales de Guatemala estuvieron marcadas por una intensa campaña negativa en contra de Álvaro Colom, quien se impuso pese a ella y a las propuestas de mano dura de su rival principal. Pero lo central, más allá de los resultados, es que el proceso electoral demostró que el país se encuentra en un momento de transición: el escaso entusiasmo despertado por las elecciones confirma que no han surgido nuevos líderes que reemplacen a los viejos patriarcas. Esto, sin embargo, no significa el final definitivo de la cultura patrimonialista y caudillista que prevalece desde el inicio de la historia nacional. El éxito del nuevo gobierno dependerá de su capacidad para superar la división geográfica, dialogar con la oposición y consensuar políticas en el Congreso.
The presidential elections in Guatemala witnessed an intense campaign designed to disqualify Álvaro Colom who, nevertheless, triumphed in the face of the hard line advocated by his principal rival. But, beyond the results, the most important fact is that the electoral process showed that the country is undergoing a moment of transition: the limited enthusiasm provoked by the campaign confirmed the suspicion that new leaders have not yet appeared to replace the old patriarchs. However, this does not mean that the caudillo culture, deeply-rooted in national history, has been definitively overcome. The success of the new government will depend on its capacity to overcome geographical divisions, open a dialogue with the opposition and achieve consensual policies in Congress.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados