Prisa afronta la Junta de Accionistas que se celebra esta semana en una situación convulsa. Por un lado, el acuerdo suscrito por algunos de sus acreedores, que debe recibir el visto bueno de la junta, cambiará a medio plazo la estructura accionarial de un grupo de medios en los que siempre se ha apoyado el PSOE, dándoles entrada en el capital y diluyendo la participación de control que todavía mantiene la familia Polanco. Además, la inquietud reina entre los trabajadores de sus dos principales medios, la SER y El País, amenazados por un recorte de plantilla cuyo alcance ya se ha confirmado en la emisora, a través de un ERE que ha provocado una convocatoria de huelga por parte de sus trabajadores.
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