Parece seguro el predominio de los pasajes cantados sobre los recitados en los dramas medievales. En la inmensa mayoría de los casos, sin embargo, la música no era especialmente compuesta para el drama, sino que se recurría al contrafactum en base a melodías bien conocidas entonces, tanto litúrgicas como trovadorescas o populares. Nuestros dramas vernáculos nos ofrecen precisas indicaciones sobre los especímenes melódicos que se habrían de aplicar a los textos. En los cuadros que figuran al final de nuestro artículo ofrecemos la lista alfabética documentada de los títulos de melodías indicados en las rúbricas de nuestros dramas medievales.
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