La fiebre constituye un reto diagnóstico en el paciente lúpico. Algunas infecciones pueden imitar un brote de la enfermedad, lo que complica aún más la orientación diagnóstica. Por otra parte, el tratamiento inmunodepresor del lupus eritematoso sistémico (LES) puede favorecer la aparición de infecciones y su mala evolución. Presentamos el caso de una paciente con LES en tratamiento con antipalúdicos y dosis bajas de esteroides, cuyo diagnóstico inicial fue de brote lúpico y que resultó tener fiebre Q, presentando una respuesta excelente al tratamiento con doxiciclina
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