Largas horas de luz, termómetros en ascenso...el verano nos avisa; los "shorts", el pareo y los vestidos de verano están queriendo salir de las cajas, pero los persistentes kilos del invierno, aquellos que se quedaron rezagados de las Navidades, aquellos que llevan un invierno viviendo bajo la calentita ropa de abrigo, tienen que desaparecer. El problema es que no todo vale. La salud, como siempre, lo primero: asfixiantes horas de gimnasio o dietas descabelladas no tienen que ser nuestras aliadas primaverales si queremos lucir buen tipo y buena salud estas vacaciones.
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