Lo fueron casi todo en sus respectivas regiones. Coche oficial, "pool" de secretarias, nubes de asesores, teléfonos echando humo, prensa siempre pendiente. Pero tras la debacle socialista de 2011, el tren del poder ha pasado de largo para ellos. Ahora toca adaptarse a ser un simple político de a pie: menos sueldo, menos atención, pocos medios y actividad reducida. José María Barreda desde el Congreso; Guillermo Fernández Vara, como jefe de la oposición en Extremadura; José Montilla, Francesc Antich, Marcelino Iglesias o Vicente Álvarez Areces en el Senado, comparten un pasado común como poderosos barones socialistas y un presente casi modesto.
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