Hasta en Alemania se extiende la idea de que con tanta rigurosidad los paises endeudados no podrán pagar. La aspereza de la cuenta públicas no trae confianza ni saca de su marasmo a los inversores. A pesar de lo cual, el presidente Rajoy despliega una hoja de ruta a base de subidas que afectan a bolsillos cada vez más incapaces de driblar los obstáculos.
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