Una de las razones que explican el éxito de Batman: Arkham Asylum es su condición explícita de juego-definitivo-sobre-el-personaje en un contexto cultural regido por el gigantismo y la obsesión patológica por significar. ¿Habrán podido los chicos de Beenox hacer para Spidey lo que Rocksteady hizo para el murciélago? ¿Y por qué demonios debería eso ser algo bueno?.
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