El artículo propone un análisis del relato bíblico sobre la compleja problemática de la institución de la monarquía en Israel después de la conquista del territorio de Canaán y del período de los Jueces. El texto señala límites bien definidos al rey a fin de evitar conductas autoritarias, apropiadoras de personas y bienes de los gobernados. De acuerdo con la Biblia el soberano es elegido por Dios y también legitimado por el pueblo. Se comenta la conducta de los tres primeros reyes: Saúl, David y Salomón, y las consecuencias que surgieron debido al no cumplimiento de la legislación mosaica en el desempeño de sus respectivos reinados.
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