La correcta gestión de los medicamentos en los sistemas de salud supone garantizar el acceso a los necesarios, que de su utilización se derive el máximo beneficio sanitario y el mínimo riesgo y que, además, todo ello lo consigamos a un coste razonable. Conseguir estos objetivos no es únicamente tarea de los médicos prescriptores. Son muchos los agentes que tienen una implicación importante en la cadena del medicamento y, por tanto, conseguir los objetivos planteados supone un esfuerzo multidisciplinario que incluye a médicos, enfermeros, farmacéuticos e, incluso, a los propios pacientes. Las oficinas de farmacia comunitarias son un eslabón imprescindible, relevante y poco tenido en cuenta en nuestro sistema de salud. En el presente artículo se describe una experiencia de trabajo conjunto entre un centro de Atención Primaria y las oficinas de farmacia comunitaria de un barrio de Barcelona. Se incluyen en el mismo una descripción de las dinámicas que dieron lugar a esta relación, los programas conjuntos que se desarrollan, las resistencias que han tenido que vencerse y el beneficio, sobre todo para la población y los profesionales, que han derivado de un trabajo conjunto e integrado.
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