El artículo estudia el monumento romano denominado "Apoteosis de Claudio" (E-225) y su pedestal del siglo XVII, pertenecientes al Museo del Prado, ambos regalados a Felipe IV por el cardenal Girolamo Colonna en 1665. Esta escultura fue entendida en la Corte española, según la interpretación de los anticuarios barrocos, como una apoteosis imperial, cuya posesión simbolizaba la entronización de los Habsburgo como justos herederos de la dignidad soberana establecida en la Antigüedad romana. Se completaba en su homenaje a los Austrias con el pedestal decorado con relieves de las ciudades que poseía la familia Cybo, que así manifestaba la fidelidad del príncipe de Massa hacia la monarquía hispánica.
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