Desde mediados del siglo XVI, el lienzo se impondrá como soporte habitual de la pintura española frente a la tabla. Este cambio lleva aparejada una revisión completa de los sistemas habituales de preparación de las superficies antes de pintar, ya que los materiales y procedimientos utilizados hasta ese momento resultan menos adecuados para las características del nuevo soporte. A partir del análisis de micromuestras procedentes de varias obras de la colección del Museo del Prado se ha tratado de describir la evolución de los artistas de los siglos XVI y XVII en lo que se refiere a la preparación de los lienzos en España, contrastando también la información obtenida con la documentación escrita por los principales tratadistas de ese periodo.
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