Las ventajas innegables de la lactancia materna en general han motivado a un número creciente de servicios especializados a utilizar sistemáticamente la leche humana para la alimentación de los prematuros de elevado riesgo. Se buscan en los resultados de las estadísticas y del laboratorio argumentos científicos que aboguen en favor de esta elección, dado que implica la organización de bancos de leche. Sin embargo, las estadísticas de que disponemos actualmente atestiguan que la morbididad infantil (gastroenterítica principalmente) es menor en los niños alimentados con leche materna, pero no permiten ninguna otra interpretación más fina.
En materia de biología, los investigadores pueden hacer constar resultados científicos; sin embargo, ya se trate de inmunología, de alergología o de otras disciplinas, lo cierto es que sólo disponemos por el momento de datos teóricos y de observaciones recogidas in vitro o en el animal. La extrapolación a la especie humana y la confirmación por la clínica todavía están por conseguir.
Por otra parte, la organización de bancos de leche presenta ciertas dificultades, inherentes, por una parte, al mantenimiento de las propiedades deseadas y a la esterilización, y por otra, a la calidad del producto; la leche, en efecto, puede verse alterada por sustancias indeseables debidas al medio ambiente o a la alimentación de la nodriza. En definitiva, las perspectivas prometedoras del sistema quedan pendientes de verse confirmadas por estudios... que esperan a su vez ser planificados y realizados.
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