Ingresó en la Academia de Bellas Artes con apenas once años y pronto su talento excepcional le ganó el favor de los reyes. Considerado el primer arquitecto clasicista moderno español, hace dos siglos moría, arruinado, dejando sin concluir sus dos obras maestras: el Museo del Prado y el Observatorio Astronómico.
Hace doscientos años, el 22 de agosto de 1811, fallecía en su casa de Madrid Juan de Villanueva, autor del edificio original del Museo del Prado, personaje ilustrado y primer arquitecto clasicista verdaderamente moderno del país. Había sido Maestro Mayor de Madrid, arquitecto de la Corona y Académico de Bellas Artes de San Fernando, cuyo uniforme vestía cuando Francisco de Goya le retrató hacia 1805. Tenía casi setenta y tres años, y corrían malos tiempos. España caía derrotada en la Batalla de Trafalgar y tan sólo tres años después se zambullía en una guerra contra la invasión de las tropas francesas de Napoleón. La escasez de alimentos asoló a la población y la hambruna hizo estragos en la capital española. La carestía y la crisis del pan dejaba cientos de cadáveres entre la población civil madrileña, y la propia familia de Villanueva quedaba condenada a subsistir en la pobreza. Desde hacía dos años, Villanueva ocupaba el comprometido cargo de arquitecto mayor de José Bonaparte, el �rey intruso�, para el que había iniciado una etapa de acelerados proyectos que pretendían la integración del Palacio Real de Madrid con la Casa de Campo, y que le habían mantenido ocupado hasta el último día de su vida. Dejaba sin terminar y arruinados los edificios del Museo del Prado y del Observatorio Astronómico, sus dos obras maestras. Mercedes Peláez López repasa la trayectoria vital del arquitecto y su huella en Madrid.
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