Ingeniero, anatomista y excelso creador, Da Vinci encarna el genio polifacético del hombre universal. La National Gallery organiza una espectacular exposición con la mayor cantidad de obras nunca vista del artista en sus facetas de dibujante y pintor.
¿Es suficiente ser un gran pintor para convertirse en mito? ¿Es bastante pintar un cuadro mítico para convertirse en leyenda? Probablemente, no. De hecho, la historia está llena de grandes pintores que se perpetuaron como mitos y hasta de obras míticas que no convirtieron a sus autores en leyenda. Para ser leyenda no basta ser un extraordinario pintor de obras extraordinarias: es imprescindible tener una vida única, diferente o, al menos, una vida percibida como tal y, sobre todo, narrada como tal. Quizás por este motivo, Leonardo da Vinci �junto con un grupo exiguo de artistas� ha desbordado la categoría de genio, instalándose en el territorio de los personajes de leyenda de la historia occidental. La pregunta de imposible respuesta sería en qué punto específico nace esa leyenda. Y qué verdades e invenciones entraña la conformación de dicha leyenda. Sea como fuere, Leonardo es hoy un icono cultural de reconocimiento inmediato. Todos poseemos una imagen del artista, ya sea como autor de �La Gioconda� o como científico polifacético y creativo que diseñó las primeras máquinas para volar. En su construcción más popularizada, Leonardo es descrito como el clásico hombre del Renacimiento, de saberes universales. Aunque, según apunta Gombrich, hasta la noción de hombre universaltípico de su momento es imprecisa: Leonardo no dominaba el latín, cualidad imprescindible entonces para alcanzar la universalidad. Así, Leonardo se va delineando como el sueño necesario para cada uno de los que decidieron soñarle. Estrella de Diego traza el perfil del genio y Ana García Piñán habla de la magna exposición de su obra en Londres.
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