La relación entre el Estado y la Religión en los orígenes del Estado uruguayo siguió un camino similar que el resto de las repúblicas latinoamericanas. Destaca la injerencia propia de un derecho de Patronato, que el Gobierno ejerció durante el siglo XIX y principios del XX, como prerrogativa que creía legítima, basada en una Constitución que consagraba la religión Católica como la oficial. El último cuarto del siglo XIX y las dos primeras décadas del XX supusieron la irrupción y el desarrollo de un modelo laicista, con la consiguiente reforma constitucional, que contribuyó a dar una identidad muy peculiar al Uruguay. La misma se caracterizó por la radical separación Estado-Iglesia, y la marginación de lo religioso al ámbito privado de las personas. El fin del siglo XX y el comienzo del nuevo siglo y milenio nos han deparado una situación de ambigüedad, dado que si bien aún se mantiene el modelo laicista, hay signos que representan atisbos de esperanza en orden a ir avanzando hacia la laicidad.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados