El 6 de diciembre de 1914, durante la famosa ocupación de la Ciudad de México por las tropas villistas y zapatistas, Pancho Villa acudió al panteón Francés. Ante la tumba de su héroe, Francisco I. Madero, en palabras de Paco Ignacio Taibo II, “se soltó llorando unos lagrimones” en un acto altamente coreografiado que fue capturado por los fotógrafos y camarógrafos también presentes.
Tomando la fotografía del llanto de Pancho Villa como punto de partida, el artículo desarrolla dos argumentos: por un lado, se problematiza el privilegio de las fuentes escritas en la historiografía; por otro, el llanto se postula como novedosa pista de investigación, ya que estudiarlo puede conducirnos a entender las relaciones de clase y de género que están plasmadas en el archivo visual de la Revolución mexicana
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