El uso de la sauna es saludable para la mayoría de las personas. Puede mejorar el dolor y la movilidad de los pacientes con problemas reumáticos, ayudar en la recuperación tras el deporte y producir una relajación psicológica tan necesaria para el estrés de la vida moderna. Es bien tolerada por los niños, siempre bajo supervisión de un adulto. No influye en la fertilidad ni en embarazos no complicados. Y, con precaución, tiene pocos efectos secundarios.
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