Los nódulos pulmonares solitarios (NPS) se identifican en la mayoría de las veces como un hallazgo radiológico casual. Sin embargo, es fundamental descartar su malignidad con celeridad, para no retrasar su tratamiento y conseguir unas mayors tasas de supervivencia en caso de malignidad. Para ello, aparte de una correcta anamnesis y de una radiología convencional, se dispone de pruebas complementarias más avanzadas como la tomografía por emisión de positrons (PET) antes de realizar la cirugía. Aproximadamente la mitad de los NPS corresponden a lesiones malignas, en su mayoría son carcinomas broncogénicos.
Presentamos el caso de una mujer de 61 años sin hábitos tóxicos que coincidiendo con episodios de bronquitis sufría en alguna ocasión expectoración hemoptoica leve. En la radiografía de tórax se apreciaba una imagen nodular en el pulmón derecho. Por ello se realizó posteriormente una batería de pruebas encaminadas a descartar la malignidad del nódulo.
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