En la vigilia de la fiesta de San Antonio en el pueblo de Artà (Mallorca), grupos de vecinos se comunican entre sí cantando informaciones que son difíciles de transmitir el resto del año. Durante la velada, alrededor del fuego, el canto permite comunicar sentimientos ocultos y mostrar actitudes, expresar opiniones y detalles de la vida social y personal que fuera de esa ocasión parecerían inoportunos o inapropiados para ser expresados en público.
¿Porqué se hace necesario que ciertas cosas tengan que ser cantadas para poderlas expresar? ¿Qué elementos juegan un papel relevante en este momento social? La noche salvaje de los demonios, del fuego, de la comida y del alcohol, deviene social (y, por tanto, personal) gracias, principalmente, al canto. Se tiene que cantar lo que no se puede decir: la identidad, los vínculos sociales, las críticas, las discrepancias y los sentimientos
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