El glioblastoma multiforme es el tumor cerebral maligno más frecuente en el adulto. Es muy infiltrante y altamente maligno. El tratamiento más eficaz combina la cirugía y la radioterapia, a pesar de lo cual la supervivencia es escasa. Por otra parte, la radioterapia tiene efectos secundarios importantes que pueden aparecer a las pocas semanas de su aplicación o incluso años después.
En este trabajo presentamos el caso de un paciente diagnosticado de glioblastoma multiforme en el que tres años después del diagnóstico aparecieron una serie de síntomas que, tras realizar un estudio completo, concluimos que se debían a la radioterapia aplicada tres años atrás. Analizamos cuáles son estos síntomas y las opciones actuales para minimizar los efectos secundarios de la radioterapia en el tratamiento de los tumores cerebrales.
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